Cómo reclamar un préstamo informal entre amigos
Guía completa para reclamar un préstamo informal entre amigos: pasos legales, pruebas, modelos de reclamación, plazos y consejos para no romper la relación.
Índice
- Qué es un préstamo informal entre amigos
- Validez legal de un préstamo entre particulares
- Pruebas para acreditar el préstamo
- Plazos para reclamar el préstamo
- Cómo reclamar amistosamente paso a paso
- Reclamación formal: burofax y escritos
- Vías judiciales para reclamar el préstamo
- Riesgos fiscales e intereses en préstamos informales
- Cómo proteger la relación de amistad
- Errores comunes y cómo evitarlos
- Modelo orientativo de reclamación amistosa
- Preguntas frecuentes
Qué es un préstamo informal entre amigos
Un préstamo informal entre amigos es aquel en el que una persona entrega una cantidad de dinero a otra con la expectativa de que se le devuelva en el futuro, pero sin seguir las formalidades habituales de los bancos o de los contratos escritos detallados. Suele basarse en la confianza, en acuerdos verbales o en simples mensajes de chat, y rara vez se documenta correctamente desde el principio.
Aunque se denomine "informal", desde el punto de vista jurídico sigue siendo un préstamo entre particulares, con derechos y obligaciones para ambas partes. El problema aparece cuando el amigo que recibió el dinero no devuelve la cantidad en el plazo acordado, o directamente niega la existencia del préstamo. En ese momento, la persona que prestó el dinero se pregunta si realmente puede reclamarlo y cómo hacerlo sin agravar el conflicto personal.
La clave para poder reclamar un préstamo informal entre amigos no es tanto que exista un contrato complejo, sino que puedas demostrar que el dinero se entregó como préstamo y no como regalo o donación. A partir de ahí, podrás iniciar una reclamación amistosa o judicial con mayores garantías.
Validez legal de un préstamo entre particulares
En la mayoría de ordenamientos jurídicos de habla hispana, los préstamos entre particulares son plenamente válidos aunque no se formalicen ante notario ni se firmen en una entidad bancaria. El Código Civil reconoce la figura del préstamo de consumo o mutuo, que se perfecciona cuando el dinero se entrega al prestatario, siempre que exista voluntad de devolución.
Esto significa que, en principio, puedes reclamar legalmente un préstamo que hiciste a un amigo, incluso si no firmasteis un contrato formal. No obstante, la ausencia de documento escrito complica la prueba de la existencia del préstamo, de su importe y de las condiciones pactadas (plazo, intereses, forma de devolución, etc.).
- El préstamo entre amigos es válido aunque sea verbal.
- No es obligatorio acudir a un notario para que exista el préstamo.
- La dificultad principal no es la validez, sino la prueba.
- Si se pactan intereses, pueden aplicarse límites legales a su cuantía.
- En algunos países, es recomendable declarar el préstamo a Hacienda.
Aunque la ley te ampare, cuanto más informal haya sido el acuerdo, más importante será recopilar cualquier rastro documental (transferencias, mensajes, correos) que permita acreditar que el dinero se entregó como préstamo y no como un simple apoyo económico sin obligación de devolución.
Pruebas para acreditar el préstamo
Para reclamar un préstamo informal entre amigos, el elemento central es la prueba. El juez no estuvo presente cuando prestaste el dinero, por lo que necesitará indicios objetivos de que existió un préstamo y de que la otra parte se comprometió a devolverlo. Cuantas más pruebas puedas reunir, más sólida será tu posición en una eventual reclamación judicial.
No es necesario disponer de un contrato formal; en la práctica, se admiten muchos tipos de pruebas, siempre que sean lícitas y permitan reconstruir lo ocurrido. Es habitual combinar varias de ellas para reforzar el relato de los hechos.
- Transferencias bancarias: justificantes donde conste el envío de dinero, especialmente si en el concepto se indica "préstamo", "préstamo personal" o similar.
- Bizum u otras apps de pago: capturas de pantalla o extractos donde aparezca la operación y, si es posible, el concepto asociado.
- Mensajes de WhatsApp, SMS o redes sociales: conversaciones donde se hable de "devolver", "plazo", "cuotas" o "préstamo".
- Correos electrónicos: intercambios donde se reconozca la deuda o se pacten condiciones.
- Reconocimientos de deuda: documentos firmados posteriormente en los que el deudor admite que debe una cantidad concreta.
- Testigos: personas que estuvieran presentes cuando se acordó o se entregó el dinero.
Antes de iniciar cualquier reclamación formal, dedica tiempo a recopilar y ordenar todas las pruebas disponibles. Guarda copias impresas y digitales, numera los documentos y anota fechas y contexto. Este trabajo previo puede marcar la diferencia entre ganar o perder un procedimiento judicial.
Plazos para reclamar el préstamo
Los préstamos entre particulares están sujetos a plazos de prescripción. Esto significa que, pasado un determinado tiempo sin reclamar judicialmente la deuda, podrías perder el derecho a exigir su devolución. El plazo concreto depende de la legislación de cada país, pero suele oscilar entre 3 y 5 años desde que la deuda es exigible.
Es importante distinguir entre la fecha en que entregaste el dinero y la fecha en que el préstamo debía devolverse. En muchos casos, el plazo de prescripción comienza a contar desde el momento en que el deudor incumple la obligación de pago, no desde la entrega del dinero. Si no se pactó un plazo concreto, se suele entender que la deuda es exigible cuando el acreedor la reclama de forma fehaciente.
- Revisa la normativa de tu país sobre prescripción de deudas entre particulares.
- Identifica la fecha en la que el préstamo debía devolverse (o la primera cuota impagada).
- Ten en cuenta que ciertos actos interrumpen la prescripción, como una reclamación formal.
- No esperes al último momento: cuanto antes reclames, más fácil será probar los hechos.
Si tienes dudas sobre si tu derecho a reclamar ha prescrito, consulta con un profesional antes de iniciar gestiones. Un simple burofax o una demanda presentada a tiempo pueden evitar que pierdas definitivamente la posibilidad de recuperar tu dinero.
Cómo reclamar amistosamente paso a paso
Antes de acudir a los tribunales, es recomendable intentar una reclamación amistosa. Esto no solo puede ahorrar tiempo y costes, sino que también ayuda a preservar la relación de amistad. La clave es combinar firmeza en la defensa de tus derechos con empatía hacia la situación del deudor, evitando reproches personales y centrando la conversación en hechos y soluciones.
Una reclamación amistosa bien planteada sigue una serie de pasos lógicos, desde el recordatorio informal hasta una comunicación escrita más estructurada. A continuación se propone un esquema práctico que puedes adaptar a tu caso.
- 1. Recordatorio informal: una conversación cara a cara, por teléfono o por mensaje, recordando el préstamo y preguntando por la previsión de pago.
- 2. Escucha activa: permite que tu amigo explique su situación económica y sus dificultades, si las hay.
- 3. Propuesta de plan de pagos: si no puede devolver todo de una vez, plantea cuotas asumibles con fechas concretas.
- 4. Confirmación por escrito: una vez acordado algo, recoge el compromiso en un mensaje o correo que el deudor acepte expresamente.
- 5. Aviso previo a reclamación formal: si no hay respuesta o se incumple lo pactado, informa de que te verás obligado a formalizar la reclamación.
Mantén un tono respetuoso y profesional incluso tratándose de un amigo. Evita amenazas, insultos o presiones desproporcionadas, ya que podrían volverse en tu contra. Documenta todas las comunicaciones relevantes, porque pueden servir como prueba de que intentaste resolver el conflicto de forma amistosa antes de acudir a la vía judicial.
Reclamación formal: burofax y escritos
Si la vía amistosa no funciona o tu amigo deja de responder, el siguiente paso es realizar una reclamación formal por escrito. El objetivo es dejar constancia fehaciente de que reclamas la deuda, detallando su origen, importe y plazo para el pago. Este tipo de comunicación suele enviarse mediante burofax con certificación de contenido y acuse de recibo, o mediante otros servicios equivalentes en tu país.
La carta de reclamación debe ser clara, respetuosa y precisa. No es necesario utilizar un lenguaje excesivamente técnico, pero sí conviene estructurar bien la información para que no haya dudas sobre lo que se reclama. Además, esta carta puede servir como prueba en un futuro procedimiento judicial, por lo que es importante redactarla con cuidado.
- Identificación completa de acreedor y deudor (nombre, DNI/NIF, domicilio).
- Fecha y lugar de redacción de la carta.
- Descripción del préstamo: fecha de entrega, importe, forma de pago.
- Referencia a las pruebas disponibles (transferencias, mensajes, etc.).
- Requerimiento de pago: cantidad exacta y plazo para abonarla.
- Advertencia de que, en caso de impago, se iniciarán acciones legales.
Aunque puedes redactar la reclamación formal por tu cuenta, contar con la revisión de un profesional puede ayudarte a evitar errores y a reforzar la eficacia del escrito. Un burofax bien planteado a menudo provoca que el deudor reaccione y busque un acuerdo antes de llegar a juicio.
Vías judiciales para reclamar el préstamo
Cuando la reclamación amistosa y la formal no dan resultado, la última opción es acudir a la vía judicial. El procedimiento concreto dependerá del importe del préstamo, de la legislación de tu país y de la documentación con la que cuentes. En muchos casos, los préstamos entre amigos se reclaman mediante procedimientos monitorios o juicios verbales u ordinarios por reclamación de cantidad.
El procedimiento monitorio es especialmente útil cuando existe documentación que acredita la deuda de forma clara (reconocimientos de deuda, mensajes inequívocos, justificantes de transferencia con concepto de préstamo, etc.). Si el deudor no se opone, el juez dictará un requerimiento de pago que puede convertirse en título ejecutivo para embargar bienes si no se abona la cantidad.
- Procedimiento monitorio: rápido y pensado para deudas líquidas, vencidas y exigibles, acreditadas documentalmente.
- Juicio verbal: para reclamaciones de menor cuantía, con tramitación más sencilla.
- Juicio ordinario: para cantidades más elevadas o casos complejos.
- Ejecución de sentencia: si obtienes una resolución favorable y el deudor no paga voluntariamente.
Antes de iniciar un procedimiento judicial, valora el coste económico y emocional que puede suponer, así como las posibilidades reales de cobrar la deuda. En ocasiones, aunque ganes el juicio, el deudor puede ser insolvente y no disponer de bienes embargables, lo que dificulta la recuperación efectiva del dinero.
Riesgos fiscales e intereses en préstamos informales
Los préstamos informales entre amigos no solo tienen implicaciones civiles, sino también fiscales. En algunos países, si no se documenta adecuadamente el préstamo, la Administración Tributaria puede entender que se trata de una donación encubierta y exigir el pago del impuesto correspondiente. Para evitarlo, suele recomendarse formalizar el préstamo por escrito y, en su caso, presentar el documento ante la autoridad fiscal competente, aunque esté exento de tributación.
Otro aspecto relevante son los intereses. Es posible pactar intereses en un préstamo entre particulares, pero estos no pueden ser abusivos ni usurarios. Además, si se cobran intereses, pueden tener consecuencias fiscales tanto para el prestamista (que podría tener que declararlos como rendimiento del capital) como para el prestatario.
- Valora la conveniencia de firmar un contrato privado de préstamo con fecha y condiciones.
- Infórmate sobre si debes comunicar el préstamo a la Administración Tributaria.
- Evita pactar intereses excesivos que puedan considerarse usura.
- Conserva justificantes de todos los pagos de devolución que se realicen.
Aunque el préstamo ya se haya realizado de forma informal, todavía puedes regularizar la situación mediante un reconocimiento de deuda o un contrato posterior. Esto puede ayudarte tanto en una futura reclamación como frente a posibles comprobaciones fiscales.
Cómo proteger la relación de amistad
Reclamar un préstamo a un amigo es una situación delicada que puede poner en riesgo la relación personal. Sin embargo, defender tus derechos no es incompatible con intentar preservar el vínculo. La forma en que plantees la reclamación, el tono que utilices y la flexibilidad que muestres a la hora de buscar soluciones influyen mucho en el desenlace.
Es importante separar, en la medida de lo posible, el plano económico del emocional. Puedes dejar claro que valoras la amistad, pero que también necesitas recuperar el dinero porque forma parte de tu economía personal o familiar. Plantear la reclamación como una cuestión de responsabilidad y de cumplimiento de la palabra dada puede ayudar a que el deudor no se sienta atacado.
- Elige el momento y el lugar adecuados para hablar del tema.
- Evita reproches del tipo "siempre haces lo mismo" o "me has engañado".
- Escucha las razones de tu amigo, pero no renuncies a tus derechos.
- Ofrece alternativas realistas: pagos fraccionados, ampliación de plazo, etc.
- Si la situación se tensa, valora la mediación de una tercera persona neutral.
A veces, pese a todos los esfuerzos, la reclamación de un préstamo puede deteriorar o incluso romper la amistad. Antes de dar cada paso, reflexiona sobre qué es más importante para ti y qué estás dispuesto a asumir. Tener claros tus límites te ayudará a tomar decisiones coherentes con tus valores.
Errores comunes y cómo evitarlos
Los préstamos informales entre amigos suelen hacerse con buena intención, pero precisamente esa confianza hace que se cometan errores que luego complican la reclamación. Conocer estos fallos habituales te ayudará tanto si ya has prestado el dinero como si estás pensando en hacerlo en el futuro.
Muchos de estos errores tienen que ver con la falta de documentación, la ausencia de plazos claros o la mezcla de cuestiones personales y económicas. Corregirlos a tiempo puede evitar conflictos mayores y facilitar una solución justa para ambas partes.
- No dejar rastro escrito: confiar solo en la palabra, sin mensajes, correos ni justificantes de transferencia.
- No fijar un plazo de devolución: hablar de "cuando puedas" sin concretar fechas ni importes parciales.
- Prestar más de lo que puedes permitirte perder: poner en riesgo tu propia estabilidad económica.
- Retrasar indefinidamente la reclamación: por miedo al conflicto, dejando que pase el tiempo y se debiliten las pruebas.
- Amenazar o presionar en exceso: utilizar insultos, redes sociales o terceros para avergonzar al deudor.
Si ya has cometido alguno de estos errores, no todo está perdido. Empieza por documentar lo que aún sea posible (por ejemplo, pidiendo a tu amigo que reconozca por escrito la deuda) y busca asesoramiento antes de dar pasos que puedan empeorar la situación o perjudicarte legalmente.
Modelo orientativo de reclamación amistosa
Contar con un texto de referencia puede facilitar el momento de reclamar un préstamo informal entre amigos. A continuación se ofrece un modelo orientativo de mensaje o correo electrónico para una reclamación amistosa. Adáptalo a tu caso concreto, revisa las fechas y cantidades, y mantén siempre un tono respetuoso.
Asunto: Recordatorio de préstamo personal
Hola [Nombre],
Espero que estés bien. Te escribo para recordar el préstamo que te hice el día [fecha] por importe de [cantidad] €, que acordamos devolver en [plazo o fecha aproximada]. Hasta la fecha no he recibido el pago y, como sabes, para mí es importante recuperar ese dinero porque forma parte de mis ahorros.
Entiendo que puedas estar pasando por un momento complicado, por eso estoy abierto/a a que busquemos una solución que te resulte asumible, como un plan de pagos fraccionados. Te agradecería que me confirmaras por escrito antes del [fecha límite razonable] cómo prefieres proceder y en qué fechas podrías ir realizando los pagos.
Mi intención es resolver esta situación de la mejor manera posible para ambos y mantener nuestra buena relación, pero al mismo tiempo necesito dejar claro que, si no recibo respuesta ni ningún pago en el plazo indicado, me veré obligado/a a iniciar los trámites formales para reclamar la deuda.
Gracias por tu comprensión. Quedo pendiente de tu respuesta.
Un saludo,
[Tu nombre]
Este modelo puede utilizarse como primer paso de reclamación escrita, antes de enviar un burofax o iniciar acciones legales. Si la cantidad es elevada o la situación está muy deteriorada, es aconsejable que un profesional revise el texto y te asesore sobre la mejor estrategia.
Preguntas frecuentes
A continuación se responden algunas de las dudas más habituales sobre cómo reclamar un préstamo informal entre amigos. Estas respuestas son de carácter general y pueden variar según la legislación de cada país, por lo que conviene contrastarlas con un profesional en tu jurisdicción.
¿Puedo reclamar un préstamo si no hay nada firmado?
Sí, es posible reclamar un préstamo aunque no exista un contrato firmado, siempre que puedas aportar pruebas de que el dinero se entregó como préstamo y no como regalo. Transferencias bancarias, mensajes donde se hable de devolver el dinero o reconocimientos de deuda posteriores pueden ser suficientes para iniciar una reclamación. La ausencia de contrato no invalida el préstamo, pero hace más importante la recopilación de pruebas.
¿Qué ocurre si mi amigo dice que el dinero era un regalo?
En caso de conflicto, cada parte deberá acreditar su versión. Si tu amigo sostiene que el dinero era un regalo, tendrás que demostrar que existía intención de devolución. Cualquier referencia a "préstamo", "devolver", "cuotas" o "plazo" en mensajes, correos o conversaciones grabadas legalmente puede ayudarte. Si no hay pruebas claras, el juez valorará todos los indicios disponibles y el comportamiento de las partes antes y después de la entrega del dinero.
¿Es obligatorio enviar un burofax antes de demandar?
No suele ser estrictamente obligatorio, pero es muy recomendable. El burofax con certificación de contenido y acuse de recibo deja constancia de que has reclamado la deuda y de que el deudor ha sido informado. Esto puede interrumpir la prescripción y demostrar ante el juez que intentaste resolver el conflicto de forma extrajudicial antes de acudir a los tribunales, algo que suele valorarse positivamente.
¿Necesito abogado para reclamar un préstamo entre amigos?
Depende del importe reclamado y de la normativa procesal de tu país. Para cantidades reducidas, algunos procedimientos permiten reclamar sin abogado ni procurador, especialmente en procesos monitorios. Sin embargo, incluso cuando no sea obligatorio, contar con asesoramiento profesional aumenta las posibilidades de éxito y te ayuda a evitar errores formales que puedan retrasar o frustrar la reclamación.
¿Puedo reclamar intereses por el retraso en el pago?
En general, si se pactaron intereses en el contrato de préstamo, podrás reclamarlos en los términos acordados, siempre que no sean abusivos. Si no se pactaron, en muchos ordenamientos se aplican los intereses legales de demora desde que el deudor incurre en mora, es decir, desde que incumple la obligación de pago o desde que se le reclama formalmente la deuda. Consulta la normativa de tu país para conocer el tipo de interés aplicable y cómo calcularlo.
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